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miércoles, 14 de enero de 2015

Un hotel donde te 'obligan' a jugar


  • Aquí las habitaciones están llenas de muñecos, los jabones huelen a chicle y a caramelo y los postres se sirven salpicados de ositos de gominola.

  • Si los niños mandaran en el mundo, todos los hoteles serían como el Hotel del Juguete . Aquí las habitaciones están llenas de muñecos, los jabones huelen a chicle y a caramelo y los postres se sirven salpicados de ositos de gominola. No es un hotel de fantasía ni de quita y pon. Es un auténtico cuatro estrellas y está en Ibi, a 43 kilómetros al norte de Alicante, en el llamado Valle del Juguete, rodeado de fábricas y museos dedicados al asunto.
    Chillando, saltando y riendo. Así se están un minuto largo los niños cuando abren la puerta de cualquiera de las 21 habitaciones del Hotel del Juguete y descubren lo que hay dentro. La que más furor causa es la habitación Playmobil, donde además de un montón de juguetes de la marca, hay un muñeco gigante, una mujer policía que vigila para que nadie se aburra. Aunque casi tiene la misma demanda la dedicada a Doraemon, el gato cósmico. La tele tira mucho, ya se sabe. Nancy, Barriguitas, Nenuco, Pin y Pon y Lego son otros famosos juguetes que dan nombre y ambiente a las habitaciones. También tienen las suyas Melchor, Gaspar y Baltasar, lo cual es lógico, porque son asiduos visitantes del Valle del Juguete. Y hay un par de ellas dedicadas al juguete clásico, el de hojalata, que fue el origen de todo, con el que empezó a gestarse la fama y la prosperidad de esta comarca alicantina.
    Con tanto juguete como hay en este hotel (en las habitaciones, en la sala de juegos y en el restaurante), los niños no quieren ni oír hablar de salir. Normal. Salvo, claro está, que se les proponga visitar, en la misma localidad de Ibi, el Museo del Juguete (966 550 226), que atesora una colección de más de 4.000 piezas. Los viejos juguetes de hojalata, auténticas obras de arte realizadas en Ibi en los años 20 y 30 del pasado siglo, son los grandes protagonistas: autogiros, hidroaviones, locomotoras, tranvías, tractores, tartanas… Pero también se pueden ver otros increíbles, como aquellos cines sonoros que sincronizaban la imagen proyectada con el sonido de un disco de baquelita que giraba en un pequeño gramófono.

    Otra visita que sirve para arrancar a los niños del Hotel del Juguete es el Museo de la Muñeca (655 123 484), que está en Onil, a diez kilómetros de Ibi. Allí nació, en 1968, Nancy, la muñeca de 42 centímetros y larga melena (algo nunca visto hasta entonces) que se convirtió en la reina absoluta de las jugueterías españolas. También nacieron Barriguitas y Nenuco, y en 1976 empezaron a producirse los clicks de Famobil (luego rebautizados como Playmobil), que pocos años antes habían sido creados en Alemania. De modo que, si en algún lugar saben de muñecas y muñecos, es en Onil y en este museo donde se exhiben más de 1.200 piezas de los siglos XVIII, XIX y XX, desde Mariquita Pérez al Bebé Glotón.El edificio donde está instalado el Museo del Juguete no es un lugar cualquiera. Es la antigua fábrica de Payá, la legendaria empresa juguetera fundada en 1905 que hizo la felicidad de los niños españoles durante el siglo XX. Ella fue la primera de las muchas fábricas jugueteras que surgieron en el valle. En 1970, en el momento de máxima actividad, funcionaban 70 de ellas y más de 60 industrias auxiliares. La sirena que señalaba el cambio de turno en Payá daba servicio a 500 trabajadores. Una sirena que (recuerdan los vecinos) sonaba como la de los barcos y podía oírse en todo el valle cada mañana a las 7.45 y otras cinco veces a lo largo del día. Todo el mundo en la comarca se acostumbró a ordenar su vida conforme a ella.
    En el museo también hay una habitación de los Reyes Magos, con lujosas camas donde se supone que Sus Majestades descansan todos los años antes de partir del valle cargados de juguetes. Y hay, en la planta superior, una exposición permanente sobre los Playmobil, en la que se muestran los múltiples escenarios del mundo en que se pueden desenvolver estos individuos de 7,5 centímetros. El momento ideal para visitar el museo es el sábado por la tarde, cuando se despiertan las muñecas Catalina y Marieta (es decir, dos chicas disfrazadas de tales) para explicarles a los más pequeños cómo se fabricaban antiguamente estos juguetes y otras curiosidades. Esta visita teatralizada es a las seis de la tarde.


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domingo, 14 de septiembre de 2014

Estas por viajar a París? opciones para elejir buenos hoteles!

123 Sebastopol

Seis retiros nada habituales en el corazón de la orilla derecha: desde un establecimiento cuyo leitmotiv es el mundo del cine hasta otro que parece sacado de un catálogo de decoración de los años 50.


HOTEL FABRIC: UNA ANTIGUA FÁBRICA FABULOSA

Este hermoso hotel de 33 habitaciones se encuentra en una fábrica renovada de Oberkampf-Ménilmontant, antigua zona metalúrgica hoy reconvertida en punto gourmetde la ciudad. El edificio cuenta con elementos industriales originales —incluidas columnas de hierro fundido y grandes ventanales—, pero los diseñadores Agnès Louboutin y Patrice Henry han conseguido actualizar su look. Hay una mezcla de piezas de diferentes estilos en el lobby —sillas Eames, un sofá Chesterfield, antiguos baúles de viaje utilizados como mesas auxiliares— y el salón de desayunos está dominado por una gran estrella elaborada con bombillas (comprada en Recycle, una tienda vintage local).
Solo su clientela es tan ecléctica: parejas jóvenes y familias modernas europeas untando mermeladas artesanales en el croissant durante el desayuno o compartiendo copas en la barra del bar de confianza por la noche. La combinación de colores —rosa, verde y naranja— anima los dormitorios, y las duchas tienen leds en la pared. No hay restaurante y el servicio de habitaciones (subcontratado) es bastante caro (18€ una ensalada César), así que tu dinero estará mejor invertido en su pequeño spa, que utiliza las pociones naturales de Les Bains de Marrakech. (INFO: XI arrondissement; HD: desde 190€).

Hotel Fabric: una antigua fábrica que soñó con ser hotel

Hotel Fabric: una antigua fábrica que soñó con ser hotel

HOTEL DUTEMPS: TRANQUILIDAD EN LA CIUDAD

Las diseñadoras Alix Thomsen y Laura Léonard han concebido este encantador hotel boutique —abierto hace tan solo un año— en color sepia. Apartado de la ruidosa rue du Faubourg Poissonnière y cercano a Square Montholon, luce muchas antigüedades, robustas sillas de madera, taburetes de mimbre (utilizados como mesitas de noche) y espejos adquiridos en la cercana tienda de curiosidades Archi Noire. Cuenta con 23 habitaciones escasamente amuebladas, con suelos y paredes blancas, y cortinas y ropa de cama de estampado tropical. Aquí todo se siente muy bucólico, un poco como una serena villa estival. Obras que representan a los boxeadores norteamericanos Rocky Marciano y Sugar Ray Robinson (por el artista emergente Rafael Alterio) se añaden al ambiente retro y los jabones artesanales aportan el toque contemporáneo a los baños de color marfil.
La sala de estar y el bar de cócteles están equipados con reservados en cuero y baldosas geométricas, y en el sótano hay un bar con luz tenue, acogedoras banquetas y cojines dispares, que se ha convertido en punto de encuentro para diseñadores, músicos y fotógrafos; también se ha usado para conciertos privados de Metronomy y Breakbot. El hotel sirve durante el desayuno pastas de la panadería local Arnaud Delmontel y a la hora del té hay magdalenas y galletas de chocolate de la pastelería Christophe Michalak, pero no tiene restaurante. Sin embargo, el personal dispone de una lista actualizada de los mejores sitios del barrio para comer, como el británico Albion y el diminuto Abri. (INFO: IX arrondissement; desde 120€).

Hotel Dutemps: relax, take it easy...

Hotel Dutemps: relax, take it easy...

EDGAR HOTEL: UN ALOCADO DISEÑO ELÉCTICO

Cuando el hotelero y restaurador Guillaume Rouget-Luchaire decidió abrir este moderno hotel en el corazón del todavía floreciente distrito de la moda de Sentier, imaginó el espacio como un restaurante con habitaciones, un lugar de reunión para los foodies parisinos y para los visitantes que desean participar de la escena local. El restaurante, con sus mesas y sillas danesas de mediados del siglo pasado, sus lámparas colgantes de época y sus tejidos estampados, siempre está completo. Aquí los bobos (burgueses bohemios) se dan festines a base de marisco (pez de San Pedro que llega desde el País Vasco, arenques ahumados o almejas a la plancha) gracias al menú del chef belga Xavier Thiery y beben sin reparos cócteles como el Parisienne, a base de ron, St. Germain y zumo de limón con hielo.

Edgar Hotel

Tout Bleu

Al atardecer hay un ambiente jovial que rivaliza con la banda sonora de jazz de los 50 y el tintineo constante de las cocteleras. Arriba, el propietario dio carta blanca a la familia y amigos para diseñar las 13 habitaciones: Pascal Brault, uno de los estilistas de Chanel, optó por un curioso espacio monocromático; el fotógrafo Yann Arthus-Bertrand ideó una especie de puesto fronterizo africano. Hay habitaciones con paredes rosas, verdes y amarillas; con elementos de roble de los años 30 y hasta con paredes forradas de madera de pino y decoradas con 90 acuarelas de casas de árbol. Todo un poco loco, pero en el buen sentido.(INFO: II arrondissement; HD: desde 190€).

Edgar Hotel, ecléctico y loco en el mejor sentido

Edgar Hotel, ecléctico y loco en el mejor sentido

HOTEL PARADIS: UN HOGAR DE MODA FUERA DEL HOGAR

Lleno de bares de toda la vida, tiendas al por mayor y, recientemente, discotecas cool, el arrondissement 10 puede parecer a priori un lugar curioso para situar un hotel que promete calma tipo zen. Pero las 38 encantadoras habitaciones de este motel reconvertido en hotel se encuentran una de las calles más tranquilas del barrio, la rue des Petites Ecuries.
Los propietarios ficharon a la diseñadora Dorothée Meilichzon —autora de los Cocktail Experimental Clubs de Londres, Nueva York e Ibiza— para reinventar los interiores, y ella trajo consigo una mezcla de minimalismo escandinavo de libro de texto y delicados toques de elegancia informal francesa: molduras talladas en la sala de estar, vigas de madera originales en la suite de la última planta, con sus incomparables vistas al Sacré Coeur... Hay alfombras a medida y cabeceros de tela de pata de gallo en los dormitorios y caprichosos papeles pintados retro-chic en los pasillos.

Hotel Paradis

Bienvenue!

A pesar de que los techos de los pisos superiores son cómicamente bajos, esto contribuye a incrementar la sensación de acogedor pied-à-terre parisino. Este ambiente hogareño se completa con tés de la marca Kusmi y tartas y yogures caseros. No hay restaurante, pero encontrarás buenos locales en el barrio, como el tranquilo Vivant Table y Le Richer. (INFO: X arrondissement; HD: desde 81€).

Hotel Paradis


Una de las refinadas habitaciones del Hotel Paradis

EUGÈNE EN VILLE: BARROCO Y MISTERIOSO

Sus 66 habitaciones rompen con las nuevas estéticas y se centran en recrear un ambiente misterioso que se aparta de los cánones bobo chic. Inspirado en Los misterios de París, del enigmático y decimonónico escritor francés Eugène Sue, en este hotel no te toparás con bailarinas de cancán, ni con carniceros ni gente de mala vida, pero encontrarás un lugar sugerente y muy barroco. Habitaciones dicromáticas: blanco en la lencería de cama, en las paredes y en sus baños; negro en los azulejos con volumen, en los marcos de sus espejos rococó y en la tinta de sus serigrafías. En su Cantine d'Eugène, deliciosos embutidos, quesos y vinos locales y una selección de películas de época proyectadas sobre nueve pantallas LCD. (INFO: IX arrondissement; HD: desde 160€).


Eugène en Ville

Un clásico del S. XXI

HOTEL 123 SEBASTOPOL: LOCOS POR EL CINE

El mundo del cine es una de las pasiones del interiorista Philippe Maidenberg, por lo que fue una grata sorpresa que se le encomendara la tarea de homenajearlo a la hora de transformar las 63 habitaciones de este hotel del boulevard Sébastopol. Desde el exterior, parece una tienda cualquiera de esta concurrida calle. De hecho, el lobby era una antigua perfumería ahora reinventada como si de un cine clásico se tratase, con carteles blancos iluminados con letras en negro y una alfombra roja con la hoja de palma bordada similar a la de Cannes.
Cada uno de los seis pisos superiores toman el nombre de una personalidad francesa, incluido el cineasta Claude Lelouch, la guionista y directora nominada al Oscar Danièle Thompson y la actriz Elsa Zylberstein. En el baño, los maletines para transportar equipos cinematográficos sirven ahora como lavabos; y guiones, storyboards, carretes de películas y fotografías se han incorporado a la decoración.

Desde los pisos superiores hay magníficas vistas del neogótico Musée des Arts et Métiers, en la rue Réaumur. En la planta baja hay un luminoso bar acristalado que simula un plató de Hollywood, con focos enormes, sillas de director y mesas de espejo montadas sobre trípodes, ideales para el desayuno o para tomar un cóctel (prueba el Vesper Martini). La sala de cine tiene capacidad para 20 personas (previa solicitud) y se proyectan tres películas diarias y el supermoderno Experimental Cocktail Club está muy cerca. (INFO: II arrondissement; HD: desde 179€).

Hotel 123 Sebastopol: para locos por el cine

Hotel 123 Sebastopol: para locos por el cine

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sábado, 6 de septiembre de 2014

Rios exóticos de muchos colores!

 
En total son diez ríos de colores inusuales. Nueve de ellos, en un intenso color turquesa, o en tonos que se acercan a la gama del celeste. Pero también hay uno de ellos que abre la lista con su gama de cinco inusuales colores. Están dispersos por el mundo, y nadie resistiría a disparar la cámara de fotos con cualquiera de ellos:

1. Un río de cinco colores en Colombia.

En apenas 100 kilómetros de largo, en un paisaje de pocetas, saltos y cascadas en la sierra de La Macarena, las aguas del río Caño Cristales increíblemente cristalinas dejan crecer en su lecho rocoso una variedad de algas que van del rojo, al amarillo, verde, azul y negro. En resumen, un río de cinco colores que para algunos, es el más hermoso de todo el planeta 
Caño Cristales - Bajo el agua 2
Guillermo Vasquez

Javier Devilman

Guillermo Vasquez

rachelcifelli

Guillermo Vasquez
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Astromario ( por Mario Carvajal (cc) 2012 )

2. Un río turquesa en Navarra, España.

Se llama río Urederra y significa agua hermosa. Nace en el Parque Natural Urbasa Andía dentro de Navarra, y recorre apenas 19 kilómetros hasta desembocar en un afluente del Ebro, un corto recorrido donde despliegue pura belleza en turquesa. 
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Egizu Getxo Euskaldun Elkartea

Casa Rural Lazkano

Kus Cámara

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Kus Cámara

3. Un desfiladero de aguas turquesa en Eslovenia.

En el municipio de Gorje, hay un paseo que se realiza entre pasarelas de madera que serpentean junto a un río transparente y entre acantilados rocosos. Son casi siete kilómetros desde la ciudad de Podhorn, a sólo unos pocos minutos de Bled. Se llama Garganta Vintgar o Bled y está modelada por el río Radovna, quien con sus aguas no tan calmas (por trayectos) se ha encargado de tallar paredes del cañón de hasta 100 metros de altura 
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Rosino

Gilad Rom

Rosino

Vicente Villamón

Peter Collins

4. La cascada de agua azul en México

Desde la ciudad de Palenque, en el estado de Chiapas, se llega hasta las cascadas de Agua Azul, color causado por las sales de carbonatos. Se encuentra en el corazón de la Selva Lacandona, y no es tan fácil de llegar, por lo que a menudo se recomienda hacerlo con un guía.

Eduardo Robles Pacheco
paisajes-mexico
Eduardo Robles Pacheco

nick aichorn

Eduardo Robles Pacheco

Eduardo Robles Pacheco

5. Una garganta de aguas turquesa en Francia

Con unos 25 kilómetros de largo y hasta 700 metros de profundidad, la Garganta de Verdon (Gorges du Verdon) se encuentra al sureste de Francia y gana su nombre por el color del agua, en turquesa, una característica que para muchos lo convierte en uno de los ríos más bello de Europa
Canyon del Verdon
Paolo Bertinetto

Alessandro Prada

Patrick de Lang

Yme Bossma

Casper Moller

6. Un cañón desértico con piscinas en turquesa en Omán.

Wadi Shab es un curso de agua dulce que llamará nuestra atención por su tonalidad turquesa en medio de un cañón rojizo. El agua, en distintos rincones, se parece a una piscina entre abundante vegetación que crece a modo de oasis junto al agua transparente. Wadi Shab se encuentra a sólo dos horas desde Mascate, la capital del sultanato de Omán


080316-29 Oman - Wadi Shab
Andries3

Andries3

Adrikta

Tristan Schmurr

Andries3

7. Una cascada a un estanque azul, en Filipinas.

La cascada Tinago, y la ciudad de Iligan de la que está cerca, se encuentran en Lanao del Norte, al sur de Filipinas y en la isla de Mindanao. Tinago es un rincón ideal refrescarse y pasar un momento de tranquilidad. Las cascadas caen desde los 73 metros alimentando un lago de intenso color turquesa
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Jojo Nicdao
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GinaD

jojo nicdao

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8. Un río color verde esmeralda en Eslovenia.

Un paisaje de montaña tan espectacular, que ha sido incluido en la película de Las Crónicas de Narnia. Sobre todo en torno al río Soča (Isonzo),  un curso de agua de unos 140 kilómetros de extensión que recorre el oeste de Eslovenia entre paisajes Alpinos hasta llegar al mar en territorio italiano. Su color verdoso y transparente bien podría definirse como el verde de la esmeralda, una característica muy particular que se conserva en casi todo el curso de agua. 
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TravelingOtter

Kaja Avbersek

Lucash

Marjolein

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9. Un río celeste en Costa Rica

Dentro del Parque Nacional Volcán Tenorio se encuentra el río Celeste, curso de aguas que posee aguas termales con su particular color, adquirido en el sitio conocido como “teñidero”: el agua cambia de color por una reacción producida por el carbonato de calcio y el azufre que proviene del volcán para terminar de configurar un lugar increíble: 
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Mike Baird

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Mike Baird

Mike Baird

Mike Baird

10. Un río de agua turquesa en Nueva Zelanda

Roca erosionada, agua de origen glaciar, y un curso de agua en un lecho rocoso. La fórmula para una garganta de agua turquesa en Nueva Zelanda. Se llama garganta de Hokitika, en la costa oeste de la Isla Sur del país, y está cerca del pueblo del mismo nombre.


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