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domingo, 10 de agosto de 2014

Viajeros: Pasión por el chocolate!

Max Brenner
Viajeros pasión por el chocolate

El chocolate tiene más de 300 sabores distintos pero incluso si no llegas a distinguir los cinco primeros es más que posible que estés enganchado al placer inimitable de dejarlo derretir en tu boca. Sea cual sea tu excusa, incluso si lo que te gusta es su aroma inimitable, los envoltorios de lujo o lo bien que te hace sentir su presencia en tu cuerpo, no dejes de pasar por aquí si de verdad amas el chocolate.
Puede que te obsesione su grado de pureza, en cuyo caso matarás por un chocolate negro con un 90% de pasta de cacao y no te conformarás con menos del 70%. Puede que te vuelva loco su dulce untuosidad y ese cosquilleo absurdo que parece ponerte de buen humor. No importa en qué desastre físico o anímico estés metido: son las endorfinas que se generan cuando lo consumes y también es posible que te lleve su alta riqueza en antioxidantes naturales, o sea, el elixir de la eterna juventud. Un placer oscuro que le debemos al continente americano y que se ha extendido como la pólvora por el resto del mundo.
1. MÉXICO

El chocolate maya es uno de los más cotizados por los puristas. Para empezar porque a la luz de la palabra maya xocoatl muchos defienden que fue aquí donde nació tan revolucionario producto. Pruébalo en Tabasco al estilo antiguo, líquido pero espeso y aderezado con pimienta. Después puedes visitar alguna de sus haciendas de chocolate y completar la visita dejando que su aroma te acompañe desde el principio hasta el final. 

Oaxaca es otro lugar excelente para darte un baño de endorfinas
. Conocida como“la ciudad del chocolate”, comprobarás que sus calles están impregnadas por el adictivo aroma del cacao y un montón de tiendas que lo producen directamente. Además aquí podrás probarlo como complemento a la comida, como por ejemplo con unos moles. El mejor lugar para iniciarte es en La Soledad, una tiendita de toda la vida repleta de tentadoras variedades.
Chocolate de Oaxaca
Chocolate de Oaxaca

2. BÉLGICA

El chocolate llegó para quedarse en 1912, cuando Jean Neuhaus inventó el praliné –un dulce de chocolate mezclado con crema, frutos secos y azúcar- dándole al producto un toque autóctono e inconfundible. Lo demás es historia. Bélgica tiene más chocolaterías por metro cuadrado que cualquier otro país del globo y cuenta con una variedad de estilos y propuestas que te hará llorar de placer. Neuhaus sigue la tradición de su fundador y otros clásicos que te encontrarás a cada paso también. Atento a los escaparates de GodivaLeonidasGuylian.
Chocolates Neuhaus
Chocolates Neuhaus

Si lo tuyo son las emociones fuertes también estás de enhorabuena. Existe toda una generación de nuevos maestros chocolateros que te va a sorprender. Empieza por Pierre Marcolini, que ha sabido ganarse el corazón de los belgas, especialmente en su tienda de Bruselas. Marcolini es conocido como el enfant terrible del chocolate y es famoso por su chocolate aspirado, por utilizar hilos de oro y porque su tienda parece una joyería. Tampoco debes perderte las creaciones de Dolfin, con más pasta de cacao que otros, hasta un 88%, y mucha menos grasa. Si lo que prefieres es dejarte llevar por la apetencia y quieres que el olor sea tu guía da un paseo temático por las muchas chocolaterías artesanas de la bella Brujas, tu visita será inolvidable.
Marcolini
Los chocolates del 'enfant terrible' del chocolate

3. SUIZA

El pequeño país alpino se siente visiblemente orgulloso de su íntima relación con el chocolate. Una historia que se remonta a 1875, cuando lo mezclaron con leche y a 1879, cuando a Rudolphe Lindt se le ocurrió derretirlo regalando al mundo el chocolate fundido. Desde entonces ha llovido mucho y los suizos, siempre amantes del lujo, han glamurizado el chocolate, de modo que muchas de sus chocolaterías parecen galerías de arte. En Zurich encontrarás algunas espectaculares. Atento a las deliciosas trufas de Sprungli y a su no menos creativos escaparates. En Ginebra no te pierdas la Chocolaterie du Rhone, con más de 50 tipos de chocolate. Para multiplicar tus placeres puedes reservar un billete en el Tren del Chocolate, que conecta Montreux y Broc. En esta coqueta ciudad no puedes dejar de visitar la Maison Caillier, perfecta para hacer un delicioso tour y salir con el mejor sabor de boca.
Trufas de Sprungli
Las mejores trufas de Suiza

4. PARÍS

Si en toda Francia el chocolate es un placer compartido, en la capital las chocolaterías son un placer sensorial que no debes perderte. Comienza tu recorrido por Patrick Roger, el chico malo de la Ville Lumiere, disfrutarás de sus provocativas formas y de su retorcido sentido del humor.
Patrick Roger
Escaparate de su tienda de La Madeleine

Continúa por un clásico, Pierre Hermé, el artesano más renombrado. No te pierdas susdelicias de chocolate, desde la más oscura hasta la más dulce. Continúa con Jean-Paul Hévin, uno de los más conocidos internacionalmente, especialmente por sus chupa chups de chocolate, y no dejes de visitar Chloé Chocolat, toda su materia prima –con un 85% de pureza- llega de una cooperativa boliviana, El Ceibo. Allí, además de disfrutar de sus propuestas, podrás reservar una lección magistral o un recorrido temático por París con el chocolate como protagonista.
Pierre Hermé
Delicados chocolates de París

5. NUEVA YORK

Dado que tienen la materia prima muy cerca, el gusto por lo dulce muy acentuado y la vida muy frenética, no te extrañe que las más buscadas chocolaterías de Nueva York sean reductos de paz y armonía donde poder calentar tu cuerpo y tu alma al amor de una humeante taza o un rollizo cupcake. Prueba la sensación en Magnolia Bakery, un pequeño establecimiento de los 50, muy del rollo Sexo en Nueva York y no olvides pedir un red velvet chocolate cupcake. Si te quieres dar un homenaje caliente apuesta por Max Brenner, donde podrás beberte un excelente chocolate o elegir entre sus trufas –la de Martini vale la pena- y sus fondues.
Pizza de chocolates de Max Brenner
Pizza de chocolates de Max Brenner

6. ESPAÑA

El clásico chocolate con churros no desmerece nada cuando se trata de levantar a un muerto, y si no que se lo digan a la colección de trasnochadores que desde antiguo apuestan por este tratamiento para volver a ser personas razonables. Algo que también funciona a media tarde o nada más levantarte, va en gustos. En Barcelona puedes apostar por Cacao Sampaka, mucho más moderno y colorista. Atrévete con sus mezclas especiadas y deja que el paladar te guíe sin prejuicios.
Cacao Sampaka
El chocolate con churros de una manera deliciosa

7. VIENA

Hay un pastel en este mundo que no debes dejar de probar. La aclamada Torta Sacher del hotel del mismo nombre. Un homenaje al chocolate, que ni empalaga ni cansa. Creada en1832 por Franz Sacher le dio tanta fama que años después su hijo pudo abrir el internacionalmente conocido Hotel Sacher, una pieza de época que todavía conserva todo el encanto y el lujo por el detalle de finales del siglo diecinueve. Prueba la torta con crema fría en sus encantadores salones y regálate un viaje en el tiempo.
Tarta Sacher
La tarta más famosa con esencia hotelera

8. TOSCANA

Cierto. El helado de chocolate italiano puede hacer que se derrita parte de tu cerebro, al menos temporalmente, pero habrá merecido la pena. Prueba las deliciosas propuestas del Valle del Chocolate, en el norte de la Toscana, famoso por no utilizar aceites vegetales en sus productos. Date un capricho en Vestri, en Florencia, y no dejes de probar el helado de chocolate negro y naranja siciliana. Placer sin palabras.



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martes, 5 de agosto de 2014

Suiza,Europa entre los chocolates y los quesos!


Fondue de queso

Suiza huele a queso, a pasto fresco, a chocolate... Aromas familiares –y entrañables– que evocan jornadas de esquí, fondues y granjas alpinas. No se puede hablar de la cocina suiza, en singular, sino más bien de las cocinas suizas, en plural. La gastronomía helvética es un reflejo del país, pequeño pero múltiple y plural. Descubrimos los platos típicos y ampliamos los horizontes a una experiencia gastronómica feliz.

La idiosincrasia de cada uno de los cantones (26) que componen la Confederación, así como las influencias que durante siglos han recibido de los países cercanos (Francia, Italia y Alemania) dan lugar a un mosaico de tradiciones y culturas diversas: un conglomerado gastronómico que abarca desde la raclette a la salchicha, pasando por la polenta.

FUNDAMENTOS CULINARIOS


Algunos de los platos están extendidos por todo el territorio, aunque en ocasiones con variaciones locales. Es el caso de la fondue, una de las especialidades más conocidas, que consiste en sumergir trocitos de pan cortado en una mezcla de quesos (Emmental y Gruyère)fundidos que se aliñan con un chorro de vino blanco o kirsch (licor de cetezas). Para mantener la temperatura de fusión del queso se coloca una fuente de calor (vela, hornillo, etc.) bajo el caquelon, nombre que recibe el recipiente.

Pero existe otra fondue, quizás menos conocida, llamada bourguignon, que se prepara en el mismo recipiente lleno de aceite hirviendo en el que se sumergen trozos de carne magra (es una adaptación francesa).
Bourguignon
Bourguignon, trozos de carne magra en aceite hirviendo
El älpenmagronen proviene de la Suiza Central pero es uno de los platos más populares del país. Se trata de un gratinado de macarrones (o fideos gruesos), patatas, queso, nata y cebollas tostadas, que se acompaña con compota de manzana.

La raclette es otro de los iconos de la cocina suiza, cuyo nombre significa ‘queso raspado’. Combina el queso, que se funde al momento, con las patatas cocidas, sobre las que se extiende, y los encurtidos (pepinillos y cebollas) con los que se acompaña. La calidad de ambos ingredientes (queso y patata) y el método empleado para fundir el queso es lo que diferencia una gran raclette de una corriente. El sistema idóneo consiste en calentar mediante un aparato especial la parte sin corteza de un gran trozo de queso para raclettepara que se funda y resbale (con su corteza incluida) sobre las patatas cocidas. Con ayuda de una espátula de madera, se van retirando (raspando) las capas de queso fundido hasta agotar el gran trozo de queso.
La raclette
La raclette

En las montañas suizas es muy tradicional el rösti, una fritada de patatas cocidas y ralladas. Para su elaboración suele utilizarse mantequilla, aunque también se emplean otras grasas animales. 

Entre los bocados dulces
 destaca el birchermüesli: copos de avena, zumo de limón, leche condensada, manzanas ralladas, avellanas o almendras. 

Hay que mencionar que en Suiza elaboran algunos vinos tintos y blancos de calidad en varias zonas (la más famosa es la de Lavaux, cuyos viñedos son Patrimonio de la Humanidad), así como no pocos aguardientes y licores: kirsch a base de cerezas, licor de pera Williamslicor de ciruelasgrappa del Ticino, etc.
Lavaux
Lavaux

ESPECIALIDADES REGIONALES

Los saucissons tienen enorme fama en toda la Romandía o la Suiza francesa. Son salchichas crudas preparadas con carne de cerdo que se sirven hervidas, acompañadas de verduras. De la zona del Valais son originarias la fondue de queso, la raclette, la croûte au fromage y lacholera, un pastel de verduras que se originó –al parecer– durante una gran epidemia de cólera (de ahí el nombre) que asoló a la región.

Los pescados de agua dulce, sobre todo la trucha y la perca, son muy populares en la zona de los lagos Lemán, Biel y Neuenburg. Lo mismo que la mostaza de Bénichon, una mostaza muy dulce típica del cantón de Friburgo, donde también se cocina un curioso pan de azafrán llamado cuchaule. 

Appenzellerland es famoso por la calidad de su queso,con el que se prepara la famosa tortilla de Appenzeller. St. Gallen es la patria de una de las más reputadas salchichas del país, conocida como olma-bratwurst y considerada la mejor para freír o preparar en parrilla. El aroma y sabor de la carne es tal que se recomienda comerla sin mostaza, simplemente acompañada por un trozo de bure brötli, un popular pan de pueblo. También es tradicional comer esta salchicha frita en sartén, acompañada de rösti y salsa de cebolla. Se estima que en Suiza se consumen cada año 45 millones de salchichas fritas.

En la región de Berna lo más popular es el berner platte, una sabrosa fuente repleta de carnes (vaca, lengua ahumada de cerdo y vaca, tocino ahumado, paletilla, lacón, rabo de cerdo, etc.) y salchichas de Berna, que se acompaña con chucrut (repollo fermentado), condimentado con enebro, zanahorias agrias, habas verdes y patatas. Es este un plato rústico, calórico y contundente, perfecto para los fríos meses de invierno.
Saucissons con chucrut
Saucissons con chucrut

Famoso es también el berner haselnusslebkuchen, un pan de especias con avellanas, aromatizado con canela. Y de postre, meregues con nata.... ¡perdérselo sería un pecado!

En Basilea se sirve por carnaval una especial sopa de harina que se acompaña con pasteles de queso y cebolla. También es muy apreciado el suuri lääberli, un guiso (ragú) de hígado de ternera con toques agrios. En otoño lo típico es comer los mässmogge, bombones de azúcar rellenos de marron (castañas cocidas y glaseadas).
Ragú
Ragú

En Zúrich apuestan por las carnes y la casquería. El zürcher geschnetzeltes es un guiso de carne de ternera con sus riñones al que se agregan champiñones y una salsa de crema conrösti (patatas fritas). Pero entre sus especialidades más famosas están los dulces: los huppe, canutillos rellenos de chocolate, emparentados con los gofres; los triggel, pastelillos de miel que se moldean con diferentes formas; y la zuger kirschtorte (originario de Zug), una contundente tarta de pasta flora y crema de mantequilla aromatizado con kirsch, cuya preparación es complejísima, por lo que no es fácil encontrarla de calidad.

En la Suiza Central se prepara, además del mencionado älpenmagronen, el luzerner chügelipastete, típico de la región de Lucerna: un hojaldre relleno de albóndigas fritas aliñado con una salsa blanca de cebolla. Hay dos cocidos o pucheros muy populares, el conocido como hafenchabis (con carnes de cordero, cerdo y col) y el stunggis (con verduras variadas y carne de cerdo). Es en esta parte de Suiza donde se produce el famoso sbrinz, llamado el queso ciego por la ausencia de ojos (agujeros). El toque italianizante lo ponen las especialidades del Ticino, de donde proviene la polenta, un puré de maíz que se mezcla con queso y se sirve como plato principal o guarnición de otra de las especialidades de esta zona, el ragú de conejo.

Las castañas (maroni) son un ingrediente esencial en la gastronomía de este territorio.Asadas saludan al viajero en todas las carreteras de estos valles en los meses de otoño e invierno. Hervidas y azucaradas, procesadas como pasa en forma de vermicelli dan lugar a uno de los postres más famosos. Pasteles, bombones y cremas de castaña se encuentran en todas las celebraciones y fiestas populares.
Raclette
¡A la rica Raclette!

El zincarlìn es un típico queso fresco del valle di Muggio. Tiene forma desombrero de copa y se elabora con leche de vaca cruda, a veces mezclada con leche de cabra, condimentada con pimienta negra. Se vende solo después de una maduración de dos meses en una bodega natural. Los crujientes amaretti son pequeñas galletas de clara a punto de nieve, azúcar, almendras y/o huesos de albaricoque triturados. También en el cantón del Ticino tiene su origen la gazosa, una limonada de frutas muy popular en toda Suiza.

En los Grisones se prepara uno de los guisos más famosos del país, el pizzoccheri, elaborado con pasta de trigo de grano duro, verduras frescas y queso y una variedad de rösti con tocino ahumado y salchichas. En todo el país se consume carne de caza que se guisa de mil modos diferentes, todos ellos riquísimos.


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